Los romanos distinguían los términos “potestas” y “auctoritas”. El primero refiere al poder que tiene una persona por ostentar un cargo jerárquico. “Auctoritas” es lo que podríamos definir como autoridad, una cualidad de la persona que hace que le respeten y admiren por su experiencia, conocimiento, habilidades personales y tal vez por la forma en que trata a los demás. Si sólo tenemos “potestas” las personas “obedecen” al cargo, no a la persona y este “poder” durará el tiempo que la persona pueda ocuparlo. En el mejor de los casos tendrá gente “sumisa”, subordinados que nunca lo mirarán con el respeto que da la “autoridad”. El verdadero liderazgo se sostiene en la autoridad y algunas veces esto se refleja también en las posiciones de jerarquía que establece la organización…

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