Desde que nací venía en vacaciones y fines de semana a la casa que tenían mis padres en la parada 9 de la Mansa. Soñaba  con quedarme, hasta que en el 89 abrimos la sucursal de la Inmobiliaria aquí, y no nos fuimos más. 

El sector inmobiliario me llevó al turismo, son rubros que estaban y están  ligados.

Fui presidente de la Cámara Inmobiliaria y la Cámara Uruguaya de Turismo. Eso me dio amigos en todo el país. 

A Punta del Este siempre la veo hermosa. Sin duda no escapó a esta situación que se vive en el país y en el mundo. Hay un “concierto de llantos” por lo que se está viviendo, y creo que incluso es poco lo que se llora. Hay conciencia de lo que se está haciendo a nivel de gobierno para buscar soluciones, no se puede pedir más. A una jurisdicción como Punta del Este que vive del turismo, le ha tocado jugar con la más fea. 

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